La solidaridad patrulla el Pacífico
Junio 29
de 2004
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La organización no
gubernamental completa 19 años de trabajo en bien de los habitantes más
necesitados de la zona rural de Buenaventura. Córdoba, Villa Estela, Citronela,
San Cipriano, La Brea, el Kilómetro Nueve y el Bajo Calima son algunos de los
corregimientos que se benefician por el equipo que comanda Gonzalo Concha.
Por Olga Lucía Criollo /
Reportera de El Pais
Si es cierto que me amas,
no pongas en mis manos
el pez que otros pescaron a fuerza de
bogar,
no quiero ser tu
esclavo, quisiera ser tu hermano
levántate, camina y
enséñame a pescar...
(Fragmento del himno de
la Patrulla Naval)
Pese a la multitud, el
hambre y el calor, Karen permaneció incólume durante las casi tres horas que
duró la reunión.
Era como si a sus
escasos seis meses de edad, supiera que era domingo de Patrulla Naval, domingo
de recibir noticias de su padrino y domingo de que su mamá obtuviera arroz y
aceite para completar la mesa familiar.
Por eso no protestó
cuando su progenitora la despertó temprano para emprender un trayecto de una
hora desde San Cipriano para cumplir la anhelada cita a la que también
acudieron otras quince mujeres cabeza de hogar.
Muy puntuales
estuvieron a las 8:00 a.m. en el salón comunal de Citronela, corregimiento de
Buenaventura donde los piececitos descalzos y las
miradas tristes parecen construir una estampa perenne de miseria y abandono.
“Lo del almuerzo de mis
niñas lo hago vendiendo helados a los turistas que van al río los domingos,
pero hoy me vine para acá porque nos citaron a una reunión muy importante y
confío en que la madrina de la niña le haya mandado algo de ropita”, comentó
esta afrocolombiana de 23 años, madre también de una
pequeña de 6 años.
Entonces vinieron los
informes de los lugareños que casi durante 19 años, los mismos que lleva de
creada la Patrulla Naval del Pacífico, han hecho las veces de multiplicadores
de la labor sin ánimo de lucro que lidera Gonzalo Concha, director general de
esta organización no gubernamental.
“También estamos
trabajando en Córdoba, Villa Estela, La Brea, el Kilómetro Nueve y el Bajo
Calima donde atendemos a cerca de 1.800 habitantes”, dijo Concha antes de lamentar
que el ‘desorden’ público y la falta de solidaridad de quienes tienen algo qué
compartir, impidan que la noble misión llegue a todos los confines de la Costa
Pacífica.
Sin embargo, él y otros
30 quijotes continúan ‘robándole’ un domingo al mes a sus familias y a su
descanso para desplazarse a tres horas de Cali y fortaler
aún más la red de 350 patrulleros que ya han logrado tejer en la región.
“Nosotros nos
encargamos, por ejemplo, de que se organicen las tiendas comunitarias, es
decir, que la ropa que nos regalan sea vendida a precios simbólicos, no mayores
a $3.000, para que la gente valore lo que recibe”, explica Heriberto Dajones, director regional de la Patrulla.
Lo que si es gratuito
son las raciones mensuales de alimentos que se les entrega a las primerizas
cuyos retoños tienen hasta un año de edad y el pago que se hace de la guardería
de los mayorcitos para que sus mamás puedan ir a trabajar.
También los desparasitantes que recibieron ayer los chicos y las
panelas que se les cedió a los 527 habitantes de Citronela.
Pero sin lugar a dudas,
el mayor regalo que pueden obtener los hijos de la zona rural de Buenaventura
son los $20.000 que con afecto y solidaridad donan personas como Raquel,la madrina de Karen,
quienes han aceptado apadrinar a algún niño. Todo con el ánimo de darles la
oportunidad que el destino pareció negarles al parirlos en medio de las
agrestes selvas que rodean al principal puerto sobre el Pacífico colombiano.
En sus propias
palabras
“Aquí todos somos
pobres, pero aun así podemos ayudar a aquellos que más lo necesitan. Por eso no
me molesta que los vecinos me llamen cuando necesitan que hagamos una colecta
para sacar un enfermo a Buenaventura”: Luz Amparo Viveros, presidenta de la Brigada
del Bajo Calima, ubicada a dos horas a pie de Citronela.
“Me impacta mucho ver
la fortaleza de las mujeres trabajando duro para sacar adelante a sus hijos y
me emociono cuando los niños me reconocen como alguien que quiere ayudarlos”:
Victoria Concha, integrante de la Patrulla Naval
del Pacífico desde hace
dos años.
El dato clave
La Patrulla Naval del
Pacífico no cuenta con ninguna ayuda del Estado ni invierte las donaciones en
funcionamiento, ya que estos son asumidos por los voluntarios