VEINTE
AÑOS DE UN
CAMINAR
LENTO PERO
SIN PAUSA

Al
finalizar nuestras actividades del 2004 solo resta decirles a todos y cada uno de ustedes quienes de una u otra
manera vienen contribuyendo con la
continuidad de esta tarea humanitaria: MIL GRACIAS.
El
próximo 22 Junio cuando celebraremos nuestro vigésimo aniversario de fundación,
daremos con orgullo el testimonio a Colombia y al mundo entero, de cómo fue
posible durante estas dos décadas primero sobrevivir en medio de la crisis
económica e inseguridad generalizada solo con ayudas voluntarias, gran coraje
y banderas blancas y segundo, el haber podido contribuir
significativamente en el cambio de
actitud frente a su propio destino, de comunidades pasivas y resignadas, a
comunidades comprometidas y organizadas
en la búsqueda de un futuro mejor.
El
no-paternalismo; la organización comunitaria; el trabajar con las comunidades y
no para las comunidades; la conformación de multiplicadores comunitarios
responsables y dinamizadores de la autogestión; el respetar celosamente su
cultura afro-americana; el consultar con la comunidad cada tarea a
desarrollar permitiéndoles su
socialización previa; el darles sentido de pertenencia al incluirlos en los
Estatutos como miembros de la Institución teniéndolos en cuenta en las
decisiones; el respetar sus determinaciones; el no involucrarnos ni
involucrarlos en problemáticas de tipo
político partidistas, raciales, ni
religiosas; el acompañarlos permanentemente
en su caminar a lo largo de estos
veinte años; el permitirles ser los
protagonistas, asumiendo nuestro papel ser simples facilitadores
y acompañantes, fueron entre otras, a
nuestro juicio las claves del éxito que
nos han permitido seguir vigentes a través
del tiempo en este proceso
de justicia y paz social, que ha sido lento pero que no ha tenido ni
tendrá pausa..
Los
niños, madres y ancianos, como población más vulnerable de las comunidades de:
San Cipriano, Córdoba, Citronela, Villa Estela, Kilómetro 9, La Brea, Las
Brisas y el Bajo Calima o la Colonia, todas estas, veredas y corregimientos del
Municipio de Buenaventura, hoy tienen mas claro
su compromiso con un futuro mejor, y todo gracias a personas como usted,
quienes no han dudado en aportar su mejor esfuerzo y dar el justo diezmo para
que una labor humanitaria sencilla y silenciosa que procura que la mano
izquierda no se entere de lo que hace la derecha, no se quede en la mitad del
camino.
Solo
resta que en el 2005 mas manos y nuevos corazones se nos unan, para lograr los
recursos económicos, humanos y técnicos necesarios que nos permitan continuar
trabajando en procura de que juntos
hagamos de esta patria ese espacio justo, donde valga la pena nacer, sea
un orgullo vivir y que cuando
corresponda se pueda morir en paz..
Gonzalo
Concha.