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VEINTE AÑOS SON SOLO EL COMIENZO

 

Aún recuerdo la noche del 22 de Junio de 1985 cuando reunidos  en la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez, con desbordante entusiasmo firmamos el acta de compromiso con muchos de ustedes los que esta noche  nos  hacen el honor de acompañarnos, para trabajar sin paternalismo,  estimulando la autogestión, formando multiplicadores rurales que garantizaran la continuidad, y para esto nos comprometimos a no  desfallecer  en el empeño, en fin.....lo habíamos previsto todo, o  casi todo,  procurando complementar y capitalizar el camino recorrido por otras instituciones que venían trabajando en la región, en particular  estimulados por  el trabajo que ya venía realizando con gran acierto la Patrulla Aérea del Pacifico, razón fundamental  para  que el nombre de PATRULLA NAVAL COLOMBIANA SECCIONAL  PACIFICO, significara una clara señal  de complemento, para  continuar  cerrando la brecha en comunidades tan apartadas y olvidadas de la Costa Pacífica, con la esperanza de conformar la Seccional Atlántico.

 

Estábamos  convencidos  de que con tan invaluable recurso humano,  y con el amplio  conocimiento que teníamos de la  zona, bien por  nuestras  actividades laborales o  recreativas, este esfuerzo no superaría los 10 años, y convencidos de este plazo nos repetíamos  sin ni  siquiera dudarlo, que solo estaríamos de paso  durante este “larguísimo” periodo de  tiempo,  mientras  estas comunidades  se organizaban y se comprometían  en la búsqueda de su propio camino..... pero mas soñadores no pudimos haber sido ....  puesto que con el paso de los años sentíamos que las necesidades crecían,  que cada vez nuevas realidades nos obligaban a replantear los programas, .... y como por arte de magia aparecían  nuevas comunidades, al punto de  llegar a estar comprometidos con  30 comunidades desde Sabaletas hasta Juradó, agrupadas en cinco zonas y con más de 750 Patrulleros Rurales, sorprendentemente  en Cali, llegamos a superar los 80  profesionales, cifras muy significativas  para un voluntariado, pero que  a pesar de su gran número finalmente terminó siendo insuficiente para tan amplio y cruel panorama social, sumado a que llegaron   los años durante los cuales  este  pacifico gigante se fue despertando, ya no por sonar de tambores y marimbas, sino  ante el  cruel retumbar  los fusiles, al estallido de las pipetas cargadas de metralla,  ante las indiscriminadas mutilaciones por minas quiebra patas, ante los secuestros masivos, en fin, un panorama que como es de lógico suponer no solo nos preocupó  sino que  nos puso en  obligada  desbandada.

 

Hoy nuestros recursos  económicos humanos y técnicos nos permiten atender  solo a una de las cinco zonas, zona ésta, conformada por  8 comunidades localizadas en los Corregimientos del Bajo Calima y Córdoba, y las Veredas del Kilómetro 9, Las Brisas, La Brea, Villa Estela, Citronela y San Cipriano, para un total de 9540 habitantes, y para hacerle frente a este reto contamos con  la solidaridad de  210 Patrulleros Rurales, 28 Patrulleros de Cali,  así como con  el apoyo económico de 64 Madrinas y Padrinos quienes con  su aporte de  $20.000.oo pesos mensuales  han hecho posible  la realidad del  programa 100 Madres  y 100 niños y niñas. Esperamos esta noche encontrar a  los 36 Padrinos y Madrinas  que aún nos hacen falta,  para que  nos ayuden a que este sueño que se ha venido convirtiendo en realidad  no naufrague cuando llegue el tiempo en que estos  niños  que hoy solo tienen  entre 1 día  y 3 años de edad,  deban llegar a la educación  básica primaria.

 

Podría recrear los calendarios caminados, contándoles   que nuestros  primeros 10 años  fueron los  años dorados, cuando el sueño de una Colombia mas justa lo visualizábamos  muy cerca;  los siguientes años se tornaron  plateados al  tener que soportar el inclemente sol y las torrenciales lluvias, y  ya completando los 15 años con la pubertad institucional  alborotada, el panorama se fundió  entre el  bronceado de nuestros  temores por la  inseguridad generalizada  y  el negro de sus gentes, quedando la embarcación de nuestra institución al punto del naufragio,  para  resurgir  de entre  las cenizas como el ave fénix  al repuntar el nuevo milenio, época esta cuando el panorama social de estos compatriotas se ponía cada vez mas sombrío y  en ese entonces a una sola voz  reclamaron  a ritmo de tristes alabados por  su presente y  alegres currulaos por su futuro,  nuestro pronto  regreso.

 

Hoy a pesar de que el eco de los fusiles sigue retumbando en las cañadas, se siguen  forzando los desplazamientos de gentes sin tierra ni parientes, los cilindros sobre iglesias y escuelas siguen azotando indiscriminadamente a  mujeres y niños, y la miseria  no para de  crecer,  quiero apostarle a una nueva estación en esta incansable búsqueda,   la que visualizo a diez años, cuando estos  100 niños y niñas  que hoy nos han  entregado sus esperanzas  terminen su educación  primaria, logrando así mejores herramientas que aquellas que la historia les facilitó a  sus hermanos mayores  y vecinos, para que enfrenten  con mas posibilidades  a la nueva Colombia.... a nuestra  Colombia del siglo XXI.

 

Su compañía esta  noche de celebración señores y señoras  es nuestro  mejor regalo, pero también significa el mejor estímulo para dar un nuevo  paso hacia nuestra segunda estación, camino este al que quiero invitarlos para que lo recorramos juntos,   empuñando con nosotros  estas banderas  de justicia y paz social,  con la absoluta seguridad que aunque el cielo se  siga enlutando con el gris de nuestros  muertos .... aunque  el negro de las viudas y huérfanos nos sigan robando lágrimas de sangre....a pesar de esto......de todo esto....y  por desesperanzador que parezca el mañana,  debemos  seguir adelante.....convencidos  que después de cada noche por oscura que esta sea, siempre  llegará la luz de un nuevo día   y  sin duda alguna el sol volverá a brillar igual  para todos.

 

CT. Gonzalo Concha.

Palabras del Director General el miércoles 22 de junio durante la celebración del vigésimo aniversario de fundación en el Club de la Ribera.